• Conversión de
costes fijos en variables: la relación contractual con la empresa se establece por unidades productivas pasando a tener unos costes globales variables en función del nivel de producción.
•
Flexibilidad de plantilla: las puntas de actividad en la curva de producción son asumidas por la empresa a la que se le ha externalizado el servicio.
• Incremento de la
productividad.
• Mejora de ratios financieros.
• Permite centrarse en el
core business del negocio.
• Mejora de la
eficiencia de las operaciones.
• Flexibilidad adaptada a las necesidades y al comportamiento del mercado.
• Disminución del riesgo inversor, por la aportación de medios técnicos.